domingo, 10 de diciembre de 2017

Un saludo para Leopoldo López y nuestros amigos presos de conciencia


Es paradójico que tanto el Fiscal que urdió la trama en contra de Leopoldo López, por órdenes de Hugo Chávez y la jueza que lo llevó a prisión, se encuentren hoy con sus familiares en Norte América, uno en USA y la otra en Canadá, viviendo en libertad y disfrutando de una vida civilizada. Ello representa una inversión perversa de la justicia. Leopoldo López continúa preso y, como ha dicho su esposa, su hogar ha sido convertido en una prisión, en la cual toda la familia está presa por orden de el cruel analfabeta que manda en Venezuela.
 No nos podemos imaginar en su real magnitud lo terrible que ha debido ser para Leopoldo y sus amigos presos esta vida en reclusión. Leopoldo ha sido objeto no solamente de privación de su libertad sino de torturas físicas y psicológicas. La situación de los presos políticos del chavismo es horrorosa, solo verdaderamente conocida por las víctimas directas de la tragedia. Les son dados alimentos contaminados, les aplican toda clase de torturas en las cuales los cubanos castristas son expertos, a fin de mantenerlos en permanente estado de angustia. Se trata de quebrarlos espiritualmente, el peor crimen que puede cometerse contra un ser humano.  
Quienes estamos en libertad y, además, lejos del país, nos olvidamos con frecuencia de las terribles privaciones que sufren nuestros compatriotas en las prisiones del narco-régimen. En ocasiones hemos rechazado iniciativas que los podrían haber beneficiado, en base a consideraciones que pueden ser válidas para nosotros pero no para ellos, dadas las diferentes circunstancias en las cuales se desarrollan nuestras vidas. En cierta forma todos somos prisioneros de lo que Abraham Manslow definió como la Jerarquía de Necesidades. Según Manslow el ser humano se enfrenta a una pirámide de necesidades y la satisfacción de cada nivel de esas necesidades básicas nos abre de inmediato expectativas de lograr la siguiente. En la base está la satisfacción de las necesidades fisiológicas más esenciales, luego viene la expectativa de la seguridad personal y de la libertad. Una vez logradas esas expectativas se abren las demás, la necesidad de vivir en una sociedad democrática, la expectativa de auto-realización, todo lo que es más y más ideal en el ser humano. Desde USA, en mi disfrute de una vida normal, tranquila, logradas mis necesidades básicas de alimentos y libertad, siento la compulsión de ayudar a que todos mis compatriotas puedan tener lo que yo tengo. En Venezuela ello pasa por la salida acelerada y el enjuiciamiento criminal del narco-régimen que se ha instaurado en mi país. Esos son los mismos deseos por los cuales nuestros amigos presos han luchado, excepto que – ahora -  en sus circunstancias, deben coexistir con deseos básicos de libertad personal y de seguridad para él y su familia, todo lo cual yo ya doy por sentado. Por ello, mis perspectivas pueden en ocasiones colidir con mis amigos, quienes están en circunstancias muy diferentes.
Por ello, no solo envío a mis compatriotas privados de libertad un estrecho abrazo de solidaridad y mis deseos más fervientes de que pronto puedan disfrutar de la ansiada libertad y de la vida civilizada a la cual tienen derecho, sino que les envío mis excusas si en alguna ocasión he sido demasiado severo y radical en mi enjuiciamiento de la situación política venezolana, en lo que a ellos se refiere. Aunque mis deseos y los deseos de ellos son idénticos en su esencia, podrán diferir en una u otra ocasión en los caminos a seguir para llegar al mismo destino. Ello no quiere decir que las diferencias en perspectivas y estrategias deban significar abandono de principios.
A fin de minimizar estas diferencias solo podemos llamar, en nuestro auxilio, las enseñanzas de nuestros padres, de nuestros maestros y de la historia, como han actuado otros seres humanos, desde Tomás Moro a Juana de Arco, desde Pierre Laval a Neville Chamberlain. Como actuar frente a la dictadura venezolana, creo, es más fácil que enjuiciar la actuación de otros en este sentido, ya que exige la aplicación de una mezcla de principios y de compasión cuyo balance es elusivo. Solo puedo prometer tratar de acercarme en lo posible a la mezcla ideal.

Quizás pensar en que pudiera ser mi hijo quien está preso me ayude en estos esfuerzos. Pero ni de eso estoy seguro, creo que es preciso estar enfrentado directamente con la experiencia para saber cómo actuaríamos. Quiera Dios que, si llegara ese momento, sepamos estar a la altura de nuestras convicciones. 

sábado, 9 de diciembre de 2017

El negociado que se lleva a cabo en República Dominicana


El narco-régimen venezolano se ha reunido con la llamada oposición venezolana. Estas son algunas de las características de esa negociación o negociado:
Sitio: República Dominicana, un país cuyo gobierno ha mostrado parcialidad a favor del narco-régimen venezolano
El grupo negociador de oposición incluye a Timoteo Zambrano, quien ha demostrado ser un colaboracionista del narco-régimen
Cancilleres que “garantizan” imparcialidad son cinco: Bolivia (chavista), Nicaragua (chavista), St. Vincent (País que le debe a Maduro $200 millones por PetroCaribe), Chile (sentado en la barrera) y México (el único decidido a que se democratice Venezuela).

Quien es el gran facilitador? : José Luis Zapatero, un mercenario

jueves, 7 de diciembre de 2017

QUIEN CEDE EN LO PEQUEÑO TERMINA CEDIENDO EN LO GRANDE

La ley de la aceituna

Leo lo siguiente, aunque no soy jubilado petrolero:
Estimados Compañeros Jubilados, les informo que acabo de recibir llamada de la Asistente del nuevo Director Ejecutivo de RRHH PDVSA, sr Robert Pérez, quién convoca Reunión a AJIP mañana jueves 07 Diciembre 2017. Igualmente mañana mismo tengo Reunión con el Dr. Ali Rodríguez Araque, Presidente Vitalicio de PDVSA con quién trataré asuntos de interés a los Jubilados PDVSA, Filiales y Pequiven. Estamos en contacto. Feliz tarde para Ustedes. Helena Pino Blanca. Miércoles 06 Dic. 2017
Que sepamos, no existe ni debe existir en PDVSA ni en ninguna empresa del Estado venezolano la figura de Presidente Vitalicio.  Sobre todo cuando el "presidente vitalicio" en cuestión es uno de los asesinos de la empresa. No es poca humillación el tener que sentarse a la mesa con un bandolero para pedir, por favor, lo que debería corresponderle por derecho a los empleados petroleros jubilados. Pero es peor  aún  tener que reconocerle títulos y hacerle homenajes no legítimos, a fin de tratar de ponerlos de buen talante para que resuelvan la tragedia de los pagos a los jubilados. Ali Rodríguez es presidente "honorario" de PDVSA, título dado a dedo por el chofer reposero analfabeta que se sienta en Miraflores. La Sra. Pino cometió un error excusable, porque honorario y vitalicio es más o menos la misma barca atravesando el río, honores que degradan no solo a quien los da (Maduro)  sino a quien los recibe (Rodríguez). No es a la buena señora a quien crítico sino que aprovecho su error para comentar  como un sistema perverso va haciendo que la gente buena tenga que ir bajando su nivel de dignidad, a fin de sobrevivir en un país manejado por criminales, ladrones e ineptos, como lo son estos dos personajes hechura de los hermanos Castro.
Durante toda mi vida me he guiado por la idea, muchos la consideran rígida, que ceder en lo pequeño lleva progresivamente a ceder en lo grande. Esta podría llamarse la Ley de la Aceituna: Lo difícil, dicen los andaluces, es sacar la primera aceituna del frasco, las demás salen con facilidad. También podría llamarse la Ley del Beso Esa “ley” ilustra la situación venezolana de hoy y la necesidad de ser moralmente íntegros, sin desdoblamientos.
Coexistir pacíficamente con los bandidos del chavismo, validar su ridícula Asamblea Nacional Constituyente como lo pretende hacer Manuel Rosales, de ganar la gobernación del Zulia degradada por el fraude, simboliza la primera aceituna del deshonor. Hay un miembro de la oposición que “pide audiencias” a Maduro, término que implica vasallaje. No se da cuenta de que ha entregado ya una aceituna. En la República Dominicana, dice la oposición, “nos hemos sentado con el gobierno de Maduro con el mayor respeto”. ¿Respeto por esa pandilla? Imposible, para gente que se respete a sí misma.
Un pueblo va adormeciéndose progresivamente, cansado por el miedo, debilitado por el hambre,  resignado ya a recibir como mendrugos lo que ha debido recibir por derecho. Esa entrega se acelera cuando son sus líderes quienes la inician.
Estamos en una fase casi final en el proceso de la “Vichyzación” de cierta oposición venezolana.  Durante la ocupación alemana de París continuaron abiertos restaurantes y hoteles en los cuales corrían besos y aceitunas. Gente famosa y decadente, a lo Coco Chanel, se convirtieron en símbolo del París genuflexo, donde el nazismo era cortejado por la Francia sumisa. El término colaboracionista es uno de los más tristes que pueda aplicarse a quien no se rebela en contra de la maldad y la tiranía. Hoy, en Venezuela, se ven fotos de fiestas rumbosas del chavismo en las cuales figuran invitados de la “democracia”.  Y, ¿que son los bolichicos sino los íncubos y súcubos producto de acoplamientos entre los bárbaros rapaces y los delicados pero codiciosos miembros de nuestra “sociedad”?

La negociación con el bandidaje chavista es una oferta de aceitunas y hasta de besos.



miércoles, 6 de diciembre de 2017

Ramírez negoció su salida del régimen, pero no le servirá de mucho



 **** Quienes lo investigan seriamente no serán tan blandos como Maduro
La carta de renuncia del destructor principal de PDVSA, Rafael Ramírez, comienza así:
Tenga  a bien dirigirme a Usted, con el objeto de notificar mi renuncia al cargo de Embajador Representante Permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el cual he desempeñado desde el día 5 de enero de 2015, hasta la presente fecha. Esta decisión responde a los acuerdos alcanzados en nuestra conversación, una vez recibida la instrucción del Ciudadano Presidente de la República, de separarme del cargo para que cese, según ha sido su deseo manifiesto, de representar a nuestro país frente a este Organismo Multilateral”.
Es decir, Ramírez ha llegado a un acuerdo con Maduro para irse del narco-gobierno. Su salida responde a una negociación.
¿En qué consistirá esa negociación? Rafael Ramírez fue presidente de PDVSA y ministro del sector petrolero por doce años, desde 2004 hasta 2014 pero desde 2002 estaba en la junta directiva de la empresa. Se jacta de haber sido amigo íntimo del sátrapa fallecido, Hugo Chávez. Se vanagloria de haber transformado la empresa en una quincalla vendedora de pollos y sembradora de sorgo. Manejó durante doce años, a su entera discreción, los dineros de la empresa, desviándolos hacia fondos paralelos como el FONDEN, sin transparencia alguna, en estrecha complicidad con Chávez, Giordani y Merentes. Durante los doce años de ese manejo PDVSA recibió y despilfarró miles de millones de dólares de ingreso petrolero. Se entregó petróleo subsidiado y hasta gratis a Cuba y a otros países del Caribe y América del Sur. Ramírez envió sacos de dinero a Cristina Kirchner en Argentina y a Evo Morales en Bolivia. Sus amiguitos, Villalobos y Reiter y sus primos Salazar Carreño y Luongo han sido detenidos, los dos primeros por la policía española (a pedido de USA)  y los segundos por la policía de Maduro.
¿Cuál puede ser el acuerdo, la negociación a la cual llegó Ramírez con Maduro? En primer lugar, no ir a Venezuela, a ser puesto en prisión en las sucias cárceles de Maduro. Segundo, poder irse en paz a un país donde no exista extradición con los Estados Unidos, país que está investigándolo activamente y donde él ya no gozará de inmunidad diplomática; tercero, permitirle vivir tranquilo, en disfrute de sus “ahorros”.
La carta que maneja Ramírez es el conocimiento que tiene de la magnitud del desastre financiero en el sector petrolero y de la participación de Maduro y sus compinches en el saqueo de PDVSA. Todos ellos fueron miembros de la pandilla. Maduro fue miembro de la Directiva de PDVSA (figuraba como abogado en los libros de la empresa). Todos los chavistas principales tienen las manos llenas de corrupción, por comisión o por omisión.  
Este arreglo de Ramírez con Maduro no servirá para comprar su impunidad, ya que quienes lo investigan y estrechan su cerco no son los miembros del narco-régimen venezolano sino entidades de otros países donde él tiene o ha tenido sus dineros y negocios. Su capacidad de maniobra es muy limitada.
La tragedia de PDVSA no tiene precedentes. Cinco expresidentes corruptos: Héctor Ciavaldini, Ali Rodríguez, Rafael Ramírez, Eulogio del Pino, Nelson Martínez en menos de 20 años. Ninguna empresa aguanta tal agresión a la moral y a la eficiencia gerencial. Este grupo arruinó a PDVSA y a Venezuela, país que dependía de PDVSA para vivir.

Por eso y por muchas otras razones de similar indignidad es que no es posible sentarse a negociar con esta pandilla de bandoleros. Quien se sienta con ellos, en República Dominicana o cualquier otro sitio, los reconoce como interlocutores válidos y desciende, inevitablemente, a su nivel.  

lunes, 4 de diciembre de 2017

Un bello premio para nuestro amigo Hans Krause


 Leo que la Asociación de Geólogos Petroleros Americanos, la venerable AAPG, acaba de concederle el Premio Michel Halbouty de Liderazgo a nuestro amigo, colega geólogo y compatriota Hans Krause.
Al inicio de los años 60 era yo geólogo de exploración de la compañía Shell de Venezuela en Caracas. Estaba cerca de los 30 años de edad y atrasado en mi plan de ser gerente de exploración de la empresa al llegar a esa edad. Un día me llamó a su oficina el Gerente de Exploración de la época, el geólogo suizo H.H. Renz (uno de los dos del mismo nombre que tuvieron actividad en Venezuela) y me dijo que yo no sería el próximo Gerente de Exploración de la empresa. Tenía debilidades en el trabajo que me lo impedían, me dijo Renz.
En aquella época la venezolanización en la empresa había adquirido fuerza. Yo hubiera podido decir que me estaban “discriminando” y usar el as de la venezolanización para forzar mi promoción.
Pero no lo hice, por una razón poderosa. Renz estaba en lo cierto. Yo tenía debilidades como geólogo que me hacían, al menos en el momento, un mal candidato. Y acepté lo que me propuso Renz: “Voy a enviarte a Lagunillas, a que aprendas a ser un ingeniero petrolero de campo, a que perfecciones tu petrofísica, a que veas y estudies en el terreno cómo se comportan los yacimientos”.
Y acepté irme a Lagunillas, casi a comenzar de nuevo mí carrera. Esa transferencia del “viejo” geólogo a Lagunillas me puso a trabajar con geólogos e ingenieros petroleros – la mayoría más jóvenes que yo,  quienes – además - sabían más que yo del trabajo que me enviaban a hacer. Fui alumno de ellos, pues. Era un grupo en el cual recuerdo, entre otros, a Ricardo Corrie, Francisco Rubio, Simón Antúnez, Gustavo Inciarte, Enrique Hung y Hans Krause. Ese grupo me acogió con simpatía, me enseñó muchas cosas que yo no sabía. Llegué a sentirme muy orgulloso del trabajo que hacía, de madrugada, metido en un pequeño helicóptero, volando entre tormentas del Lago a ser partero de un pozo que daría riqueza al país, mientras los venezolanos dormían plácidamente. Aprendí que los pozos petroleros, como los bebés, nacen casi todos de madrugada y a analizar los  registros eléctricos a fin de tratar de predecir la calidad productora del pozo.  
A ese grupo le debo buena parte de mi éxito posterior en la empresa. Cada quien tenía su personalidad muy definida y de cada quien aprendí.  
Con Hans Krause establecí una amistad muy estrecha, la cual ha durado y se ha incrementado todavía más al correr de los años. Aunque no nos vemos con frecuencia, hace uno o dos años  cenamos juntos en la zona de Washington, gracias a la iniciativa de nuestro amigo común, Milton Cháves. Hans me había pedido un escrito para la publicación EXPLORER, de la AAPG, en la cual ha sido – durante varios años –  principal promotor y  editor de sus  Historical Highlights, ver:   http://www.aapg.org/Publications/News/Explorer/Column/ArticleID/3187/In-the-Beginning-The-Legends-of-Venezuela . Esta es una serie de escritos, muchos de ellos cautivantes, relacionados con la geología, con la búsqueda del petróleo en todos los países del mundo, con énfasis en sus aspectos humanos, en las numerosas sagas que han llevado a los grandes descubrimientos de hidrocarburos en el planeta. No en vano había dicho Wallace Pratt que “el petróleo se encuentra en la mente de los hombres”.
 Wallace Pratt fue el fundador de la Asociación y también fue el primer receptor  del premio que hoy recibe nuestro amigo Hans Krause. Este premio es el segundo en importancia que otorga la Asociación, la cual cuenta con unos 40.000 miembros, un 40% de quienes viven y laboran fuera de los Estados Unidos. Es una agrupación mundial, con 100 sociedades afiliadas en todo el planeta.
El premio que recibe Hans Krause se otorga a  miembros o no miembros de la Asociación, quienes hayan demostrado un liderazgo excepcional y  hecho aportes extraordinarios a las geo ciencias, dentro o fuera de la Asociación. Ello le da al premio una categoría universal.  Es un reconocimiento al liderazgo, a la visión que permite el avance de las ciencias de la tierra, dado a quienes hayan hecho aportes muy especiales a la Asociación, generando estrategias y programas que hayan aportado beneficios a la comunidad científica en las geo ciencias.
El premio que recibe Hans Krause es una medalla con la efigie del ilustre geólogo Michel T. Halbouty, la cual lleva la inscripción: ‘Dada por excepcional liderazgo en las geo ciencias del petróleo”. La medalla lo hace, automáticamente, miembro honorario de la Asociación.
Es un gran honor para Hans y para la comunidad de geólogos venezolanos. Una distinción merecida para nuestro gran amigo Hans Krause, quien tiene entre sus numerosas virtudes la habilidad para estimular el entusiasmo y la acción entre sus colegas, el desprendimiento para hacernos pensar que estamos haciendo una gran labor, sin hablar jamás de la suya.  

Esa es la esencia del liderazgo.    

viernes, 1 de diciembre de 2017

Las mil vidas del lector

****  La lectura : refugio y aprendizaje
Alguien dijo alguna vez que quien lee vive mil vidas y quien no lee solo una. Esta misma persona dijo que, al leer, nunca estamos solos sino en íntima comunión con la mente del autor. 
 Cuando tenía nueve años mi madre me regaló un libro de Baltasar Gracián llamado “El héroe y el discreto”, el cual leí varias veces sin comprender mucho de lo que leía. Gracián no era particularmente fácil de leer (ni lo es hoy en día). En retrospectiva, veo que mi madre sabía que podía exigirme ese esfuerzo y que daría frutos. Lo que no comprendí racionalmente en el momento lo capté de manera intuitiva. Gracián trataba de decirme como debía actuar en la vida. Cuando el escribió: “Asombró en Alejandro [el contraste entre] lo ilustre de sus proezas con lo vulgar de sus furores. Sirviole poco conquistar un mundo, si perdió patrimonio de un príncipe, que es la reputación”, ni siquiera sabía de cual Alejandro me hablaba. Tiempo después leí la biografía de Alejandro Magno y me di cuenta exacta de lo que decía. Su genio militar, su fortaleza y su visión, es decir, su grandeza, convivía con una conducta frecuentemente vulgar y cruel.
 Entre mi madre, mi padre, mi maestra de primaria, la Negra Decanio (de quien me enamoré locamente) y Gracián fueron moldeando mi conducta y prepararon el camino para las lecturas de mi adolescencia y todas las que vendrían después.
En paralelo con Gracián, leí el más asequible “Los piratas del mar rojo”, de Karl May, una deliciosa narración de los viajes de Kara Ben Nemsi (Carlos, hijo de los alemanes) y de su asistente  Hachi Halef Ornar, desde Argelia hasta las orillas del Nilo y desde el Mar Rojo hasta la Meca. Abrió mi apetito por los libros de viajes y aventuras y por conocer más sobre esas tierras y su gente.
Pronto descubriría el casi inagotable tesoro de Julio Verne. Creo haber leído la mayoría de sus libros, Combinan una trama sencilla con un dialogo interesante y con datos geográficos y observaciones sobre las ciencias naturales. Uno iba aprendiendo sin esfuerzo. Los hijos del Capitán Grant, cinco semanas en globo, la aventura del Capitán Nemo en su submarino Nautilus, el viaje al centro de la tierra, la perseverancia de Miguel Strogoff, el viaje a la Luna, creo que no se me escapó ninguno.
De inmediato vendría Alejandro Dumas, autor quien reforzó las enseñanzas recibidas de Gracián sobre lo que significaban la dignidad y el decoro. Su trilogía de Los Tres Mosqueteros, Veinte Años Después y el Vizconde de Bragelonne, marcó mi vida, junto con las enseñanzas recibidas en mi casa y en el Liceo “San José” de Los Teques, el colegio del Padre Ojeda y del Padre Jorge Losch (Puyula), mis inolvidables maestros. Creo que se les pasó la mano, porque me inyectaron una actitud ante la vida, una postura moral bastante rígida, la cual me ha causado no pocos sinsabores, sobre todo en una Venezuela afligida por una gran ambigüedad ética, por una mansedumbre ciudadana que frecuentemente me ha llevado a una gran decepción.
En paralelo con Dumas inicié la lectura de biografías. Me apasionaba saber cómo había vivido la gente que había llegado a destacarse, para bien o para mal.  Disfruté  las biografías de Fouché, Talleyrand y Magallanes escritas por Stefan Zweig. De Magallanes salté a “La Biografía del Caribe” de Germán Arciniegas, bellísima obra sobre nuestra región, llena de sabor a ron, a especies, piratas y héroes militares, escrita en una prosa de extraordinaria calidad. Aficionado a la música clásica desde pequeño leí a Stravinski y su “Poética Musical”, la cual he reseñado en este blog, ver: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2017/08/stravinsky-y-borges-de-la-poetica.html
Ya había llegado a mi adolescencia, etapa llena de felicidades y de “tragedias”. Por algunas semanas dejé de leer porque estaba convencido de que mi nariz era demasiado grande y se interponía entre el libro y mis ojos. En esa época un ataque de hemorroides me convenció que me quedaba poco tiempo de vida, hasta que un curandero del pueblo me vendió  un anillo hecho con “cacho de vaca”, el cual me eliminó el problema para toda la vida. Comencé a leer a Emilio Zolá y a Eca de Queiros, este último elegantemente pornográfico, en especial “El crimen del Padre Amaro” y “El Primo Basilio”.  La adolescencia me llevó a dos gigantes de la literatura: Herman Hesse y Tomás Mann. Junto a Luis Ayesta y Julio Barroeta Lara, tan tímidos como yo, me convertí en uno de los  “lobos esteparios” de Los Teques. Al leer “La Montaña Mágica” me identifiqué estrechamente con Hans Castorp y con su amor largamente no correspondido por la exótica Claudia Chauchat.
Tomaba como mías algunas de las frases de Hesse: “Siempre hay personas que piden a la vida algo más elevado y a quien no satisfacen la insulsez y rudeza del ambiente.” Pensaba, con él: ¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención?”.
En mi adolescencia compartí con Unamuno y con Marañón sus ensayos sobre Amiel y Don Juan, poniéndome – por supuesto – al lado de Amiel, como correspondía a un buen tímido de pueblo.  
Pero el libro al cual regresaría una y otra vez, al cual regreso hoy en día con frecuencia,  es “La Montaña Mágica”, ese mar profundo de sabiduría sobre la naturaleza humana que se desarrolla en un Davos que he llegado a conocer como si hubiera nacido allí, sin haberlo visitado jamás. Identificándome con Castorp adopté a Settembrini como mi mentor, haciendo mías para siempre las virtudes y posturas pequeño burguesas y humanistas que considero como principales pilares de la civilización. Me siento también cercano al primo de Castorp, Joachim Ziemssen  y fascinado por el extraño Sr. Peeperkorn, el holandés de vida disipada, poderoso, esclavizador, quien nunca completaba una frase. El Jesuita Naphta se convirtió en mi adversario, ya que representaba el polo opuesto de Settembrini. A pesar de ello siento que comparto con Naphta una rigidez dogmática en ideas y en actitudes que me han causado problemas en la vida, la misma rigidez que recuerdo en el misionero del cuento “Lluvia”,  de Somerset Maughan.  
Mi afición por las biografías se ha acentuado con los años. Me interesa intensamente tratar de conocer que fue lo que hizo a la gente famosa hacer lo que hizo, desde Solimán el Magnífico, a Marco Polo, a Napoleón, a Luis XIV a Enrique VIII. A través de las biografías he llegado a interesarme mucho por ciertas etapas históricas, las cuales parecen haber sido especialmente pródigas en gente excepcional. Cervantes y Shakespeare actuaron en la misma época, un siglo XVI en el cual florecieron músicos, científicos y filósofos. ¿Qué tendría el aire de esos tiempos Isabelinos en Inglaterra? La Inglaterra Isabelina, en paralelo al siglo de oro español y el siglo XVII de Luis XIV en Francia, bellamente descrito por Voltaire y por los esposos Durant, son tres de mis etapas históricas favoritas. Un poco tarde descubrí que algunos de los héroes de Dumas no habían sido verdaderos, como fue el caso de Nicolás Fouquet y que algunos de sus villanos habían sido héroes, como fue el caso de Colbert.  
 Creo que en el estudio de la vida de grandes personajes está la clave de la comprensión de nuestra especie, Un viejo axioma paleontológico dice que ‘la ontogenia recapitula la filogenia”, la vida de cada individuo de la especie es como un mini-resumen de la vida de la especie. Algo similar sucede en geología, ya que en pequeños afloramientos rocosos uno puede ver réplicas en miniatura de los Alpes o los Andes, lo cual nos da una idea de cómo se formaron las más grandes montañas del planeta. Así lo decía el insigne geólogo Hans Cloos: “Los geólogos solo podemos ver lo pequeño pero tenemos que imaginar lo grande”.
Sitio aparte en mis lecturas han tenido Jorge Luis Borges, los poetas líricos en inglés, desde Andrew Marvell hasta Dante Gabriel Rosetti, la obra de T.S. Eliot que me resulta muy profunda como la sonrisa de la Gioconda y el escritor de ciencia ficción Jack Vance, a cuyos libros regreso una y otra vez, en especial la trilogía “Durdane” y “The Dying Earth”, a paladear su inimitable prosa. 
Por alguna razón no he leído mucho de literatura venezolana. Con excepción de las novelas de Rómulo Gallegos, especialmente Reinaldo Solar, Cantaclaro y Doña Bárbara y los luminosos ensayos de Arturo Uslar Pietri, Mario Briceño Iragorry y Mariano Picón Salas, es poco lo que he leído.  Me he leído, eso sí, casi todas las novelas del petróleo, incluyendo “Sobre la Misma Tierra” de Gallegos, “Casas Muertas”, de Otero Silva, “Mene” de Ramón Díaz Sánchez  “La casa de los Abila” de Pocaterra y todas me han resultado decepcionantes. Creo, con Ibsen Martínez, que la novela del petróleo en Venezuela está aún por escribirse aunque no tengo la más mínima idea de quién podrá hacerlo. “El Caballo de Ledezma”, de Briceño Iragorry, “Viaje al Amanecer” de Picón Salas y “Medio Milenio de Venezuela’, un extraordinario volumen de ensayos de Arturo Uslar Pietri, forman mi trilogía favorita de narración y ensayos sobre Venezuela. En materia de biografías disfruté particularmente de la magistral: “Guzmán, elipse de una ambición de poder”, de Ramón Díaz Sánchez.
De la literatura latinoamericana he leído muy poco. “Cacao” de Jorge Amado; “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, la obra de Carlos Fuentes, “Pantaleón y las visitadoras” y “La fiesta del chivo” de Mario Vargas Llosa, pero nada de Cortázar, nada de Carpentier, nada de Cabrera Infante, nada de Rulfo. No tengo nada en contra de ellos, simplemente nunca me han llamado la atención. 
¿Cuáles libros fundamentales NO he leído? “Ulises” de James Joyce, aunque traté y no pude. Y “En busca del tiempo perdido” de Marcel Proust”, cuyas 1.500.000 palabras me resultan inalcanzables, aunque si he leído su biografía. Tampoco he leído las novelas de Hemingway, quien me cae mal. 
Hoy en día leo preponderantemente en inglés, en especial biografías y ciencia-ficción, además de libros sobre la historia de la Segunda Guerra Mundial, l colapso de la Alemania nazi,  sobre Winston Churchill y sobre política estadounidense, en especial la etapa de Roosevelt. Leo todo lo que puedo sobre la era de Chávez, en especial: “Chávez sin uniforme” de Cristina Marcano y Alberto Barrera, lo mejor que conozco hasta ahora sobre el fallecido sátrapa. 
 En este momento leo “Musicofilia” de Oliver Sacks y “Ancillary Justice”, un tomo de ciencia ficción de Ann Leckie, su primera novela, la cual ha resultado un tremendo éxito editorial.

Cada semana vivo una nueva vida.  

jueves, 30 de noviembre de 2017

EXTRA: PRESOS DEL PINO Y MARTÍNEZ.


    *******               CAOS EN PDVSA: EL PAÍS DEMANDA INFORMACIÓN SOBRE
                                  LA PUDRICIÓN EN ESA EMPRESA
Parece ser que lo que está sucediendo en PDVSA y en Venezuela es el resultado de las presiones internacionales a las cuales está sometido el ex -chofer del Metro de Caracas, Nicolás Maduro. El narco-régimen está haciendo implosión.
La empresa PDVSA está en caos. Sus tres últimos presidentes: Rafael Ramírez, Eulogio del Pino y Nelson Martínez están detenidos, dos de ellos, y aparentemente despedido de su cargo diplomático en la ONU el otro, como preludio a su detención. Faltaría la detención de Ali Rodríguez Araque para completar el cuarteto fatídico que llevó a PDVSA a la ruina, por órdenes expresas del difunto sátrapa, Hugo Chávez.
En este blog, www.lasarmasdecoronel.blogspot.com  se han enumerado muchos de los casos de corrupción conocidos en PDVSA, ninguno de los cuales ha sido investigado por el narco-régimen. Ver, por ejemplo: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2017/11/maduro-encubre-la-gran-corrupcion-en.html, donde presento una lista parcial de esos casos en PDVSA, los cuales involucran a los ex- presidentes arriba mencionados, a docenas de gerentes y directores cómplices quienes han manejado la empresa con total impunidad y descaro, a docenas de contratistas ladrones, así como a Chávez y a Maduro, quienes han dado órdenes y seleccionado a las directivas y gerencias podridas que ha tenido la empresa durante la etapa chavista.  
El caos actual pretende hacerle creer al país que el pobre Maduro no sabía nada sobre esa inmensa corrupción. Eso es ridículo porque hasta fue miembro de la Junta Directiva en un momento, donde  - por cierto  - falsificó su C.V. haciéndose pasar por abogado.
 El narco-régimen ha puesto presos a gerentes, ex-directivos y ex-presidentes de PDVSA, hasta ex-ministros de Petróleo pero nadie sabe todavía de que se les acusa. No es que yo tenga dudas sobre la responsabilidad criminal de  Ramírez, Del Pino y Martínez, así como de Ali Rodríguez,  pero digo que el país demanda saber cuál es la situación de la empresa y exactamente de qué y por qué se les acusa a los presos  y a los prevenidos al bate.  
Si no hay una información transparente sobre PDVSA estas prisiones serían vistas como una purga de una facción disidente de la pandilla principal, a lo Stalin, a lo Mao, purgas arbitrarias, sin que nadie sepa la razón. Repito: creo que estos cuatro o cinco ex-presidentes de PDVSA deben ser  enjuiciados pero el país reclama saber las bases del enjuiciamiento. Lo peor que pudiera suceder es que a las semanas Del Pino y Martínez salgan libres, Ramírez siga tranquilo en el exterior y Rodríguez continúe arrullado por las melodías cubanas.
Un juicio sería la justicia en acción y la justicia debe estar acompañada de la información necesaria. El fusilamiento de Arnaldo Ochoa en Cuba por “narcotráfico” no fue un ajusticiamiento, fue un asesinato. La prisión de la jueza Alfiuni o  de Leopoldo López no tiene nada que ver con la acción de la justicia sino con el abuso de poder de los asesinos y narcotraficantes del chavismo.
Venezuela necesita saber qué es lo que llevó a PDVSA a la ruina, así como la participación de los presos, y de quienes están aún en libertad, en esa ruina. Nadie se tragará el cuento de que estos presos son los únicos culpables y que actuaron por su cuenta. Las obscenas e ilegales transferencias de PDVSA a FONDEN contaron con la plena aprobación de Chávez, Ramírez, Merentes y Giordani. Las entregas de petróleo gratis a Cuba y a Petro Caribe fueron decisiones del régimen. El despelote operativo y financiero de PDVSA tiene una legión de culpables que están sueltos, entre ellos familiares de la parejita presidencial.

Venezuela clama por justicia, no necesita teatro sino justicia. Y está dispuesta a que la justicia se aplique y que todos los culpables sean castigados.

El camino a la redención de Venezuela es la rebelión ciudadana, la protesta masiva, la desobediencia civil, la huelga general, hasta que las sanguijuelas salgan del poder.