domingo, 14 de mayo de 2017

Muerte y libertad


La historia de la humanidad es rica en episodios que enlazan estos dos  conceptos, el de la muerte y la libertad. Sociedades enteras han muerto esclavas y sociedades enteras han pagado con multitud de vidas el precio de ser libres. El trágico dilema de ofrendar la vida por la libertad nunca será satisfactoriamente dilucidado, en parte  porque quienes pagan el precio dejan de ser deliberantes y pasan a depender de la frágil memoria de los sobrevivientes para hacer valer su sacrificio. La lucha contra la Alemania Nazi, las rebeliones contra la Rusia comunista, la resistencia de Mandela, de Gandhi de Martin Luther King, son ejemplos de esa dramática dualidad. ¿Es la muerte un precio a pagar inaceptable por la libertad? ¿Qué compromisos le exigen quienes lo pagan a los sobrevivientes?
La deuda que contraemos con nuestros muertos exige, creo yo,  la continuación  de los esfuerzos que los llevaron a ofrendar voluntariamente sus vidas. El sacrificio de una vida para comprar la libertad de sus semejantes es la más pura expresión del noble espíritu humano, es un sacrificio consciente, el supremo sacrificio.  Honrar la memoria de quienes murieron en las costas de Normandía durante la segunda guerra mundial demanda que la sociedad estadounidense actual siga fiel a los principios de democracia y libertad por los cuales ellos murieron. El sacrificio de quienes combatieron el apartheid obliga a luchar porque nunca más regrese esta odiosa práctica. En más pequeña escala cuantitativa pero igualmente cualitativa, el sacrificio de Franklin Brito y de los compatriotas caídos en Venezuela en la lucha ciudadana por la libertad y por la democracia nos obliga a honrarlos mediante la continuación de sus esfuerzos.
Nadie quiere morir, sobre todo cuando su vida tiene aún, en condiciones normales, un largo camino por delante. Sin embargo, Juana de Arco tenía 19 años cuando fue llevada a la pira por sus convicciones. Los cinco hermanos Sullivan se alistaron juntos, para servir juntos y murieron juntos antes de sus 30 años en el hundimiento del USS Juneau, durante la segunda guerra mundial. 
No todos podemos ser héroes. Nadie puede pedirnos razonablemente que demos nuestra vida por la libertad. Aunque es cierto que solo una minoría de quienes luchan por la libertad deben pagar el precio de sus vidas, ello no quiere decir que esa lucha esté exenta de riesgos, como lo estamos viendo con horrorizados ojos en nuestra Venezuela.
Hago estas reflexiones porque entre los caminos que se abren por delante a nuestro país hay al menos dos que tendrían, de ser seguidos, un significativo impacto sobre la vida o la muerte de nuestros compatriotas, así como también sobre la futura calidad de nuestras libertades. Se trata de (1), Continuar la lucha o, (2) negociar una salida. Esta encrucijada está a diario abierta ante los venezolanos. Y ambas vías tienen sus partidarios y sus adversarios. Yo me pronuncio por la continuada resistencia, porque la considero la única vía verdadera para la redención de nuestra sociedad, la única manera de llevar a cabo un eficaz lavado espiritual del pueblo venezolano y de lograr la verdadera libertad y democracia. Negociar con quienes nos han arruinado no solo tiene el riesgo de verlos de regreso a los pocos años, ayudados por el dinero mal habido que le robaron al país, sino que viola  todo lo que nos enseñaron en la escuela y en el hogar: el crimen no paga, con los malhechores no se negocia, quien cede en lo pequeño cede en lo grande, ceder en los principios nos rebaja al nivel de los delincuentes.  Pero, además, negociar con los criminales, con los narcos y ladrones que han arruinado al país, niega el sacrificio de quienes han dado su vida por la libertad y la democracia.
El argumento que escucho con insistencia para justificar la negociación, lo que algunos han comenzado a llamar el “salvoconducto”, suena poderoso: Hay que negociar para evitar más muertes. Pero este es un argumento frágil por dos razones: La primera razón, porque negociar será rechazado por muchos compatriotas y ello, lejos de garantizar la paz y la tranquilidad, puede hasta incrementar el conflicto. Hoy, después de años, miles de españoles piden que saquen los restos de Franco de un mausoleo al cual, según ellos, no tiene derecho, mientras los miles de muertos del otro lado yacen en tumbas colectivas y anónimas. Esa pugna no ha terminado en España porque hay una fuerte percepción de injusticia en lo que se negoció. Darle salvoconducto a un El Aissami, a un Cabello, a un Maduro, sería una injusticia que casi garantizaría la permanencia del conflicto, no por subterráneo menos amargo. La segunda razón es que la negociación invalidaría en gran parte el sacrificio de quienes han dado sus vidas por obtener la victoria de la libertad sobre la narco- dictadura. Quienes hoy marchan en Venezuela no quieren una negociación con los criminales, quieren que salgan como lo que son, no como miembros de un ejército honorable que puede irse tranquilo con armas y bagajes.
No es fácil resolver este dilema y no pretendo estigmatizar a quienes hablan de una negociación. Hay mucha gente de bien que sinceramente piensa que así debe ser. Al ponerme del lado de la resistencia continuada, hasta que el narco-régimen haga explosión o implosión, pretendo ser leal a mis valores y, admito, soy, como todos los seres humanos, prisionero de mis prejuicios. 
Como decía Lutero: “Aquí me planto. No puedo hacer otra cosa”.
Todos debemos definirnos, nadie debe continuar sentado en la tribuna. El País está de pie, los venezolanos en todo el mundo están involucrados, protestando contra las embajadas del narco-régimen y contra sus funcionarios.
 Hoy día ha aparecido un fenómeno revelador de la seriedad de nuestra situación. Los familiares de los corruptos (definidos como cualquier representante político del régimen de Maduro) están divorciándose de ellos en público, por medio de cartas. En paralelo los chavistas están siendo abordados públicamente en todo el mundo por gente indignada que los increpa, se ha colmado el vaso de la paciencia. Las estatuas del sátrapa fallecido son derribadas, rotas o quemadas. Se usan excrementos en contra de las fuerzas de la represión. El pueblo se ha quitado los guantes blancos. Todo lo que esto significa es que la sociedad venezolana está harta y que sus cauces naturales de expresar descontento se han visto entorpecidos por demasiado tiempo por un régimen insensible y cruel.


Ello reafirma la necesidad de la justicia porque la violencia y la venganza surgen cuando la justicia se le roba al pueblo. 

10 comentarios:

Ubaldo dijo...

Muy bien dicho, estimado Coronel. Después de tantas muertes, negociar con los asesinos en nombre de una "paz", es hipócrita e inmoral. Por nuestros jóvenes debemos seguir, cada quién en lo que puede hacer. Es el momento de no ser indiferentes.

Mario Moretti dijo...

Repito, gentes como Maduro, Cabello Isturiz, Carreno y Jaua "Hay que eliminarlos!!"..Lo merecen. Todo se habra acabado!!

Gabriela Prati dijo...

Mejor dicho y explicado, imposible.

elmo tagua dijo...

De acuerdo, hay que exterminarlos

Anónimo dijo...

http://guisosrojos.com/corrupcion/taxista-dueno-ferraris-aviones-privados-la-corrupcion-pdvsa-paga-bien/

Anónimo dijo...

Muy malagradecidos los españoles con Francisco Franco quien fue quien los saco de la oscuridad. Sin Franco hubieran caido en el comunismo y quien sabe que desgracias se evitaron. Pero bueno un pueblo que vota a Zapatero quien recibio una España pujante y la devolvio vuelta mierda. No merecen otra cosa malagradecidos es lo que son. Igual los chilenos que despotrican de Pinochet que los salvo EN LA RAYITA de Fidel Castro.

Anónimo dijo...

Gustado te anexo un email que me mandó el consulado venezolano en Hamburgo. Estos carajos están caídos. Ya nadie los quiere ni adentro ni afuera.

Estimados Compañeros,

El Consulado General de Venezuela en Hamburgo, informa la cancelación de toda la programación cultural y cinematográfica, organizada para el mes de mayo de 2017; por razones de fuerza mayor. Asimismo, le comunicamos que en los próximos días se hará de su conocimiento el calendario cultural actualizado para el 2017.

Muchas gracias por su comprensión y pedimos disculpas por los inconvenientes que se hayan podido causar.


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Saludos Cordiales,


Oficina de Cultura, Prensa y Relaciones Públicas
Büro für Kultur, Presse und Öffentlichkeitsarbeit
Office of Culture, Press and Public Relations
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Consulado General de la República Bolivariana de Venezuela
en Hamburgo República Federal de Alemania
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Yasmir Fernandez dijo...

Comparto su criterio , negociar con la mafia no es la solución. Ya es hora que se haga justicia ante el pueblo venezolano, los delitos no deben quedar impunees. No podemos conformarnos con un arreglo donde de seguro ellos ya tienen su pasaporte de libertad. La corrupción es un mal difícil de erradicar;pero no imposible. No podemos seguir justificando que todo el mundo es corrupto y sólo nos quedamos en la critica , en el análisis es hora de comenzar hacer pagar por los delitos de corrupción. Como le vamos a enseñar a nuestros hijos un día si no ponemos frenos a estas mafias que se salen con la suya y usan al pueblo como presa suya.Asi comenzaron Frente a las cámaras eran la panacea de la pobreza , detrás de cámaras se sentaron a negociar como grandes capitalista y con el imperialismo al que tanto critican, lo peor se lo roban todo. Nuestro país ha sido esclavo del extractivismo y en esta politica económica se han alimentado estos falsos lideres socialistas y revolucionarios y me pregunto de que. La resistencia es la manera de presionar a esta narco=dictadura. Si es muy triste que algunos den su vida por esta causa. Pero no veo otra salida. Los dialogos se agotan con un gobierno ignorante que solo persigue un fin y ese fin es seguir desmantelado nuestros recursos. Dios soy graduada en derecho, poco ejerci mi carrera, me dediqué a mi hogar a mis hijas , salí un dia de venezuela y tuve otras oportunidades, eso no significa que no me duela mi esencia mi patria. Y algunas veces siento que escribir es una manera de ayudar aunque reconozco la grandesa de aquellos que día a día luchan en la calle por la libertad.

Anónimo dijo...

Muerte y libertad? No! De vera?

Pues mueran y liberense tontasos!

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Anónimo dijo...

Socialismo o muerte! Comprenden uds. ahora la VERDADERA intencion de estas palabras comunistas de mierda? La muerte y el comunismo andan siempre JUNTOS! Son muy buenos amigos con muchas victimas.